
Tenía en clase un alumno que se enfadaba mucho, hablaba con él y no servía de nada, se seguía enfadando. Hasta que un día, con un poco de enfado le dije que para solucionarlo tenía que ir a la farmacia y comprar
pastillas timoteo contra los mosqueos. Al día siguiente me ve y me dice:
- Maestro ayer fui a la farmacia para comprar las pastillas y la mujer riéndose me dijo que esas pastillas no las tenía.
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